viernes, 15 de abril de 2016

OJO POR OJO




   OJO POR OJO






 QueRIDOS LECTORES LES TRAIGO UN RELATO SOBRE  VAMPIROS, UNA HISTORIA QUE TE PONE LA  MENTE A IMAGINAR...

La carretera formaba meandros artificiales que serpenteaban cruzando aquel puerto de montaña. Cada día Miguel hacía ese pesado camino hasta su casa después de una larga jornada de trabajo en la oficina.
Aquella noche se había entretenido con unos compañeros y las horas se consumieron rápidamente, como si el reloj suspendido en aquella pared de aquel bar se hubiera comido con hambre de tiempo al menos, un par de horas de más.
Los ojos se le cerraban lentamente como si se tratara del telón de un viejo teatro, se golpeó dos veces en la cara dejando una marca sonrojada en su mejilla. El viaje se estaba siendo demasiado pesado y pensaba que lo mejor hubiera sido pasar la noche en algún hotel de la zona.
Mientras subía el puerto la niebla se hacía mas densa, un mar de finas lágrimas se alojaban sobre el cristal de su Ford Mondeo.
Cerró por un instante los ojos, sus manos abandonaron por un momento el suave cuero que forraba el volante, cuando los abrió, una sombra golpeó su parabrisas, frenó bruscamente y bajó de su coche con el alma aún conmocionada.
Una figura yacía en el asfalto dibujando una silueta terrorífica que parecía formar parte de aquel tétrico lugar.
Miguel no quería tener problemas, subió de nuevo a su coche y se alejó derrapando los neumáticos de su Mondeo.
Cuando llegó a su casa Isabel su mujer lo esperaba impaciente y algo preocupada: ¿has visto la hora que es? Me tenías preocupada . El ejecutivo tenía la mirada perdida, no podía dejar de visualizar aquella imagen que seguía plasmada en su retina, aquel bulto ocupando el negro asfalto.
Miguel subió apresuradamente las escaleras, entró en su dormitorio y se enfrascó entre las sábanas de su cama.
La noche no parecía querer abandonar la habitación del matrimonio. El aterrorizado hombre llevaba varias horas intentando dormir pero era incapaz de pegar ojo.
Una extraña fuerza amparada en la oscuridad le hizo mirar al pie de la cama, una silueta se alzaba inerte, Miguel intentó levantar su cuerpo que se encontraba totalmente inmovilizado, como si una pesada roca lo sepultara contra el colchón. La figura que parecía flotar y elevarse sobre la cama se inclinó hasta que se colocó a la altura del aterrorizado ejecutivo. Los ojos casi desencajados de ese ser se clavaron sobre Miguel, la cara ensangrentada dejaba caer gotas de sangre que se introducían en su boca y le dejaba un fuerte sabor oxido, como si masticara pequeñas bolas de metal.
De pronto la tenebrosa sombra se desvaneció, su cuerpo salto de la cama como un resorte, por su espalda resbalaba un río de sudor helado, se volvió y observó a su mujer placidamente dormida. Agarró el reloj de su mesita de noche, los dígitos destellantes marcaban las dos y cuarenta y cinco de la madrugada.
A la mañana siguiente Miguel se levantó temprano como siempre para ir a la oficina, se preparó un café y se sentó delante del televisor a ver las noticias.
Un accidente de tráfico. Una victima más en la carretera. Ese tramo de vía le era familiar, ¡si!, no había lugar a duda, allí fue donde se le atravesó esa cosa.
El cuerpo fue hallado con vida aunque su corazón dejó de latir mientras la ambulancia se dirigía al hospital más cercano, la muerte oficial fue exactamente a las dos y cuarenta y cinco de la madrugada .
Después de oír las noticias el gesto de Miguel parecía haberse congelado como si una gélida brisa lo hubiese petrificado.
Se levantó del sofá y con paso tembloroso agarró su carpeta y atravesó el umbral de su casa camino de la oficina.
Isabel despertó con un beso en la frente a su hijo Víctor, tenía tan solo seis años pero sin duda era el rey de la casa:
Mamá, ¿quien es ese chico? . Preguntó el pequeño mirando fijamente la entrada de su cuarto.
Aun andas dormido hijo mío, levántate y ve a lavarte la cara . Le replicó Isabel sin dejar de mirar al punto donde su hijo afirmó haber visto al presunto chico.
La mujer fue al baño para acomodarse su larga melena, le gustaba peinar su sedosa y dorada cabellera.
Pintó sus labios reflejados en el espejo de un color fucsia a juego con su blusa nueva. Era incapaz de ver la figura fantasmal que se encontraba tras ella, balanceaba su cuerpo como si fuera el péndulo de un antiguo reloj colonial, la miraba fijamente tras aquella máscara de hierro que cubría su rostro.
Isabel se dio la vuelta:
Víctor vas a llegar tarde, date prisa o perderás el autobús La sombra desapareció como el humo de una hoguera mal extinguida, justo delante de Isabel.
Miguel se encontraba desorientado aunque estaba sentado en el cómodo asiento de su escritorio en el ático de aquel céntrico y espectacular edificio, el sudor frío no dejaba de regar su frente y la corbata cada vez se le estrechaba más y más, se sentía muy agobiado.
Entró en el aseo y se miró al espejo, bajó su cabeza para lavar su cara, respiró tranquilo apoyado sobre el lavabo. Ya más relajado levantó su pesado torso, parecía sentir una pesada losa que tiraba de su cuello, detrás de él una silenciosa figura lo observaba. Miguel se volvió:
¡Joder! Matías me has asustado . Gritó mientras se dejaba caer sobre la pared.
Lo siento Miguel, esta mañana te he visto en la reunión un poco ido y vine a ver como estabas . Explicó su compañero mientras le ayudaba a incorporarse.
Estoy bien vale, preocúpate mejor por tus asuntos . Le dijo Miguel con un tono bastante desagradable mientras daba un portazo.
Cuando acabó la jornada bajó al parking ya más tranquilo, ese chico no había vuelto a molestarlo. Se dirigía a su coche y una sombra cruzó tras de él, se volvió y no alcanzó a ver nada. Siguió caminando y unos pasos se unieron a los suyos en el silencioso vacío del parking.
Se volvió otra vez y un hombre con el rostro encapuchado lo miraba desde el fondo del garaje, Miguel corrió hasta su coche y el personaje que lo acechaba se acercaba cada vez más. Miguel casi sentía el aliento de su perseguidor en la nuca. cuando llegó a su Mondeo no conseguía abrirlo parecía bloqueado, suplicaba mientras pulsaba el mando desesperadamente. Ese tipo estaba ya muy cerca y Miguel podía ver el cuchillo que portaba en su mano derecha.
El ejecutivo en un momento de lucidez abrió su coche de forma manual introduciendo la llave, cuando se disponía a entrar el encapuchado aguantó la puerta y forcejeó sin excito, Miguel le propinó una patada, por fin estaba a salvo en su coche, respiró por un instante. Un golpe sobre el cristal lo hizo estremecerse de nuevo, el encapuchado golpeaba una y otra vez el vidrio con el enorme machete. Miguel arrancó con sus manos temblorosas y se dirigió hacia la entrada arrancando de cuajo la barrera del parking.
Cruzó varias manzanas derrapando en cada curva como un auténtico kamikaze. Detuvo el coche justo en medio de la vía y se puso a llorar apoyado sobre el volante sin percatarse que el ser que lo atormentaba viajaba justo detrás de él, observándolo con los ojos inyectados en sangre.
El ejecutivo atravesaba un día más aquel terreno inhóspito y el temor en su mirada se hacia físico en el temblor de sus rodillas.
Bajó el parasol del coche para evitar que lo cegara el sol que se perdía implacablemente tras las colinas.
Se dio cuenta que estaba a punto de atravesar la curva en la que la noche anterior había atropellado a aquel chico.
No podía creérselo, en medio de la carretera se encontraba un cuerpo envuelto en una especie de chubasquero. Paró en el arcén y se acercó muy despacio pensando en porque no habría socorrido a aquel chico la noche anterior, el plástico que cubría aquel bulto, ondulaba al viento produciendo un ruido que encogía el alma.
Miguel llegó al pie del extraño obstáculo, se agachó mientras sentía su corazón galopando dentro de su pecho advirtiéndole del inevitable peligro.
Estiró la mano para apartar el chubasquero que lo cubría. Al tirar del ropaje como de forma automática y empujado por la presión del momento alzó un grito que retumbó por cada rincón de aquel oscuro paraje, los cuervos que miraban desde los ramales próximos, como improvisados espectadores de atuendos negros, emprendieron un silencioso vuelo hasta perderse entre la maleza.
Debajo de esos ropajes no había nada, suspiró tranquilo, pero tras de él unas pisadas hacían crujir las ramas secas de los arbustos próximos a la carretera.
El encapuchado que lo había perseguido en el parking hizo presencia portando el inmenso machete que relucía en el umbral de la reciente noche.
Miguel retrocedió varios pasos y lo desafió: Maldito bastardo, da la cara, ¿Quién coño eres? . El misterioso hombre echo mano de su pasamontañas y se despojó de él poco a poco.
El ejecutivo no podía creérselo: Matías, ¿eres tú? . Preguntó Miguel mientras observaba perplejo que su atacante no era otro que su compañero amigo y compañero.
Si querido amigo, ¡eres un cabrón! ¿Que te hizo mi hermano para dejarlo morir como a un perro en medio de la nada? . Mientras Matías explicaba se aferraba cada vez más al puñal que blandía.
¿Tú hermano? ¿Cómo sabes que yo lo atropellé?
Esa misma noche, a las cuatro y cuarenta y cinco de la madrugada, mi hermano me despertó y me hizo esto . Se levantó la blusa y en una gran cicatriz situada en su pecho se podía leer MATALO.
Miguel se derrumbó y se arrodilló sobre el aun ardiente asfalto, comenzó a llorar desconsoladamente: Perdóname, estaba asustado, yo no quise abandonarlo, me pudo el miedo .
Entiéndelo si no hubieras sido un maldito cobarde mi hermano seguiría vivo, te dejaré aquí tirado, desangrándote, como tu hiciste con él .
Después de esas palabras Matías se abalanzó contra Miguel que aun seguía derrotado sobre el suelo de alquitrán.
El gran arma casi secciona la yugular del ejecutivo pero pudo zafarse. Los dos hombres se retorcieron en la oscuridad intercambiando golpes y gestos de dolor.
Miguel se levantó y se puso contra un árbol seco que se alzaba sin vida en el arcén de la carretera: Espera Matías iré a comisaría y me entregaré, que la ley haga lo que tenga que hacer . Intentó calmar la furia desbordada de su ex amigo.
Unas sonoras carcajadas se oyeron en la fría noche: La ley la impartiré yo, no tienes salida, te prometo que la herida será lo suficientemente profunda que no tardaras en quedarte sin gota de tu sucia sangre .
Alzó su arma implacable y corrió impulsado por la ira que corroía su alma, cuando estaba apunto de darle muerte Miguel se aparto con un gesto tan rápido que Matías casi no pudo ver que una rama que sobresalía de aquel cadáver de madera le atravesó el cráneo produciendo un desagradable ruido.
Miguel observó a su compañero, sus ojos abiertos, la boca abierta no dejaba escapar ni pizca de aliento.
Caminó hasta su coche para dirigirse a comisaría. Cuando se puso al volante vio una vez más a ese chico, en el mismo sitio donde acabó con su vida:
¿Qué quieres de mi? Perdóname, no quería que murieras, solo me asusté .
El chico hizo un gesto con su mano para que el ejecutivo se acercara. Se acerco llorando y con su cuerpo casi abatido sin fuerzas como un pobre zombie.
Se paró frente al chaval que lo miró, su cara estaba mutilada le faltaba la mejilla izquierda y la mandíbula inferior.
Miguel sintió un ardor en el estómago, le hervía las entrañas como si dentro de él se consumieran sus órganos vitales. Se levantó su camisa en su vientre se podía leer en una herida profunda OJO POR OJO. Cuando alzó la vista el chico había desaparecido y en su lugar solo podía distinguir una intensa luz y un sonido que lo arrasó. Un camión lo arrolló como si fuera un pelele. Antes de dejar escapar su último aliento vio al chico frente a él, sonriendo, y antes de cerrar los ojos por última vez se desvaneció dejando solo oscuridad
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ESPERO LES HAYA GUSTADO ESTA HISTORIA DE VAMPIROS...


ESCRITO POR.   RAUL SERVANTES
PUBLICADO POR...WILSON CAMILO GONZALEZ FUENTES
                            CAMILO.BLOGGERO



jueves, 14 de abril de 2016

PENSAMIENTO


                           PENSAMIENTO


Queridos lectores, les quiero compartir un pensamiento que cuando lo leí me remonto en mis épocas de comienzos de universidad, donde YO también sentí esta clase de emociones y que durante todo mi carrera me las contuve, pero lo mío  fue  otra historia con otro  final feliz, más adelante se  las contare fue mi comienzo en este mundo que me  ha ofrecido muchísimas experiencias. Aquí les va……..

PENSAMIENTO
No sé quién eres, te conozco tan poco como conozco de geografía, conozco más tu cuerpo que tu personalidad. No sé quién eres, pero no puedo dejar de pensarte, llegaste y te quedaste a vivir en mis pensamientos. No creo en las coincidencias ni en las casualidades, pero creo en el destino. Aunque no lo creas, todavía creo en el amor, sabes poco de mi… Pero no dudaría en compartir mi historia contigo si así lo quisieras. No sé mucho de ti, pero puedo ver en tus ojos las mismas cicatrices que tú alcanzas a ver en los míos. 
Sé que no es el momento, pero creo que eres tú. Sé que llegaste a mi vida en un momento donde yo no puedo amarte, ni tú a mí. Sé que nos asusta sentir algo al estar tan cerca. Sé que no podemos distinguir si es deseo o cariño. No me atrevería a llamarlo amor, sería absurdo, pero sé que el sentimiento es algo parecido, muy parecido y esto lo vuelve confuso. Esto nos aterra a las dos.
Tenía años sin dedicarle unas letras a alguien, jamás pensé dedicarle unas letras a alguien que muy a penas conozco. El hecho de estar escribiendo esto mientras pienso en ti me hace creer que no me estoy equivocando. 
Tal vez me equivoque al pensar que eres tú. Tal vez me equivoque de momento. Tal vez me equivoque al confundir sentimientos. Pero… Si estuviera equivocado… ¿Cómo explicas las ganas que tengo de expresarte todo esto en una carta? 
No suelo hablar más de 5 minutos sobre alguien, pero debo aceptar que hace días pasé más de una hora hablando sobre ti, el tiempo pasó y no me di cuenta, jamás mencioné tu nombre, no te preocupes.

Pero bueno, incluso si lo hubiese mencionado, llegaste a mi vida y pareces ser de otro planeta. No tenemos amigos en común, no tenemos vida en común, sólo tenemos en común el corazón roto.
No sé quién eres, pero sé que me gustaría conocerte. No sé quién te ha roto el corazón, pero sé que puedo curarlo o esperar a que tus heridas sanen con el tiempo. Explícame en que momento comencé a pensarte a diario si todo comenzó como un experimento que nos jugó la vida aquella noche. Sé que me encanta que seas un enigma en mi cabeza. 
No te asustes, pero siento que somos las personas correctas, en el momento incorrecto. No, no estoy loca. No, no soy alguien que quiera vivir y disfrutar el momento a tu lado. No, no estoy exagerando, tengo mis razones.
Debo decir que me vuelve loco tu voz, tu manera de mirarme, tu forma de ser, tu inseguridad, tu manera de vestir, tu manera de amar… incluso aunque no sea conmigo. 
Mi cabeza, mi corazón y algo que aún no sé qué es, pero vive dentro de mí me dice todos los días que eres tú. No tengo miedo de equivocarme, pero tengo miedo de no intentarlo. Podría esperar el momento correcto porque sé que vale la pena. Vale la pena porque todavía no me explico de qué manera logras enchinarme la piel con tan solo besarme, hablarme al oído, hacerme sonreír, al dar vueltas en la cama o incluso al estar sentado a tu lado simplemente escuchando una canción.
No te confundas, no estoy enamorado y eso es lo que más me gusta y me asusta a la vez. Suelo no ser paciente, pero lo que siento contigo es una tranquilidad interior que me grita… “Tranquila, es ella, ya llegará su momento.”
Puedes creerme o no, pero después de escribir todo esto, puedo atreverme a decir que sin borrar o corregir ni una sola palabra, puedes estar seguro de que me haces sentir eso que nadie más había provocado en mí. Quiero saber quién eres, porque todavía no lo sé.
Tal vez me equivoque, tal vez no. Ya gané con el simple hecho de haberte conocido, ya gané con el hecho de que me devolviste las ganas de regalar unas letras. 
AUTOR….ANONIMO
Espero les haya gustado el pensamiento…muy pronto compartiré el mío….GRACIAS
Publicado por WILSON CAMILO GONZALEZ FUENTES
                        Camilo.Bloggero

lunes, 11 de abril de 2016

ENTREVISTA CON UN VAMPIRO


                               ENTREVISTA CON UN VAMPIRO




Con este libro la escritora anne rice, comienza a escribir una seguidilla de títulos que por lo menos a mí me agarraron desde un comienzo, de cómo estos seres ella los maneja no  como  los vampiros  tradicionales si no con un grado superior de seducción  y apasionantes historias.
La historia comienza en sí en San Francisco, Estados Unidos, en donde un vampiro llamado Louis  cuenta la historia de 200 años de vida a un tembloroso y joven entrevistador. El vampiro es un ser ultra perceptivo; tiende a calmar a su interlocutor, intenta hacerlo sentir en confianza y promete no dañarlo. Comienza así su narración.


En 1791, Louis era el joven señor de una plantación al sur de Luisiana,  Tras la muerte de su hermano menor, suceso del cual se culpa, decae emocionalmente y comienza a plantearse la existencia hasta el punto de pensar en el suicidio. Es en esos momentos cuando el vampiro Lestat  se presenta junto a él. A pesar de que Louis se niega en un comienzo, pidiendo en cambio la muerte, Lestat logra convencer a Louis de participar del Rito Oscuro que lo habría de convertir en un ser inmortal, asexuado y que no se alimenta con nada más que de sangre.
Ambos vampiros viven un buen tiempo en la plantación. Lestat cuida de su padre y se alimenta de los esclavos de Louis, mientras que este último, teñido una concepción cristiana sobre el Bien y el Mal y un marcado amor por el hombre, prefiere obtener la sangre de pequeños animales como gallinas y ratas: Louis se encuentra demasiado atado a su moral mortal como para poder asesinar. En ese período Lestat enseña lo básico que un vampiro debe saber: pequeños consejos para la supervivencia contra el sol y el fuego —únicos elementos que podrían eliminarlo— desmintiendo absurdas creencias como que una estaca, una cruz o un puñado de ajos pudieran afectarlo.
Después de algún tiempo los esclavos de la plantación comienzan a sospechar de las muertes hasta el punto de prácticas y ritos espiritistas e iniciar una revuelta. Louis y Lestat se ven presionados a prender fuego a su propia plantación; deben además eliminar a todo quien pueda extender el rumor de que hay vampiros en Louisiana. Con el tiempo Louis cede ante la influencia de Lestat y comienza a alimentarse de humanos, adaptándose lentamente a su naturaleza de "asesino". Al mismo tiempo, sin embargo, comienza a sentir repulsión por la falta de compasión que demuestra Lestat hacia los humanos de los cuales hace presa.
Una noche Louis se alimenta de una niña afectada por la plaga, a quien encontró al lado del cadáver de su madre. Lestat lo descubre alimentándose de ella, por lo que Louis huye horrorizado ya que él jamás se alimentaba de humanos (sólo sangre de ratas y otros animales). Después Lestat lo lleva a un hospital donde hay muchos niños huérfanos y enfermos, ahí encuentran a la niña y ellos dicen ser parientes suyos, llevándosela a su piso donde Lestat le da la sangre vampírica transformándola en una niña vampiro, siendo así creada por Louis, que le quitó la sangre mortal, y Lestat quien le dio la sangre vampírica. Lestat la llama Claudia, aunque no se sabe si ese era su verdadero nombre mortal; más tarde en el libro "Merrick" se revela el nombre de su madre.

Louis ha quedado horrorizado con la transformación de tan pequeña niña, pero con el tiempo se enamora de ella y la cuida como hija y como amante. La niña se acostumbra rápidamente a matar, y dista de compartir los sentimientos éticos de Louis. Su vida humana, en efecto, fue demasiado corta y sus costumbres vampíricas predominan en su espíritu. Claudia aprende, lee, y madura asombrosamente, al mismo tiempo que comienza a odiar a Lestat por haberla convertido tan prematuramente; aunque su mente madure y su prestancia sea la de una sensual mujer, su cuerpo se mantendrá eternamente como el de una niña de cinco años.
Después de 65 años juntos, esta es la situación. Claudia odia y desea eliminar a Lestat mientras que Louis, si bien no se convence de querer deshacerse de su creador, considera que ha aprendido todo, y no considera que Lestat sea imprescindible. Claudia idea un plan para deshacerse de Lestat. Es así como, tras envenenarlo y acuchillarlo repetidas veces, Claudia y Louis se encuentran en un pantano cercano deshaciéndose del inerte cuerpo de su "padre". Después de esto, Claudia y Louis caen en la cuenta de que son los únicos vampiros en América, situación por la cual deciden viajar a Europa para buscar a los vampiros del "Viejo Mundo". Antes de partir, sin embargo, Lestat reaparece y los ataca. Esta vez Louis prende fuego a la casa propagándose por toda la ciudad y huyendo a duras penas, dejan atrás a un Lestat furioso y siendo consumido por las llamas.

Al llegar a Europa, Louis y Claudia comienzan la búsqueda de su especie. Tras recorrer buena parte de Europa occidental encuentran finalmente a otros vampiros, pero para su decepción se trata solo de unos seres apenas pensantes; cadáveres animados horribles y carentes de razón. Es solo cuando llegan a FranciaParis cuando encuentran vampiros como ellos, específicamente a Armand, un vampiro , de 400 años con el aspecto de un quinceañero que mantiene un aquelarre de vampiros reunidos en el Theatre  des Vampires. Este viejo teatro sirve a Armand y su aquelarre para ocultar su identidad, haciéndose pasar por simples actores que "interpretan" piezas de vampiros realizando dramas en los que a menudo es sacrificada una joven y hermosa muchacha o mancebo. Claudia encuentra repulsivos a estos vampiros y su intuición la lleva a tener un mal presentimiento. Louis, en cambio, rápidamente cae bajo el hechizo de Armand, sintiéndose cada vez más atraído.

Temiendo que Louis la deje por Armand, Claudia le exige que convierta en vampiro a Madeleine, una fabricante de muñecas parisina, para que reemplace a Louis como figura materna una vez este la abandone. Louis al principio se rehusa, pero después de darse cuenta de la situación de Claudia, cede a sus peticiones y convierte a Madeleine en vampiro. El nuevo trío, Louis, Madeleine y Claudia, viven juntos por un corto pero apacible tiempo, hasta que una noche son secuestrados por el Théâtre des Vampires.
Lestat ha reaparecido tras el incendio de Nueva Orleans  y después de que Armand se enterase de lo ocurrido ha decidido castigar, según el código de los vampiros en el que el cree, a los culpables. Louis termina encerrado en un ataúd bajo cemento, mientras que Claudia, por ser la causante material del vampiricidio, es condenada a una celda sin techo, en donde, al llegar el alba, es consumida junto a Madelaine por el Sol. Louis en cambio, es liberado por Armand, y, tras encontrar las cenizas de Claudia, toma una decisión implacable de eliminar a los vampiros.
Minutos antes del amanecer, (Louis es un vampiro "madrugador") se dirige en una carroza con un ataúd y un cochero pagado para no hacer preguntas, incendia el teatro  entero, huye con los primeros rayos del sol, y alcanza a meterse en el ataúd antes de ser quemado. Louis ha matado a todos los vampiros que "ajusticiaron" a Claudia, la ha vengado fríamente.


Tras este acontecimiento Louis y Armand viajan juntos a través de Europo por varios años, pero Louis nunca se recupera totalmente de la muerte de Claudia y, eventualmente, él y Armand se alejan y sigue cada cual su camino. Cansado del Viejo Mundo, Louis regresa a America y Nueva  Orleans a principios del siglo XX, en donde vivirá sólo, alimentándose de cualquier humano que cruce su camino, viviendo en las sombras y sin crear ningún compañero.
Lo último que Louis cuenta al entrevistador es su último encuentro con Lestat en Nueva Orleans. Lo ha visto devastado, rayando con la demencia y el más completo nihilismo. Sin merecerle siquiera la pena, Louis lo abandona sin que éste logre más que balbucear palabras y emitir unos patéticos llantos. Poco después narra cómo se aleja de Armand, diciéndole que no necesita absolutamente nada de éste y que lo único que le dejó la inmortalidad fue un dolor y sufrimiento. Louis recuerda a Claudia, pero lo ve todo como un sueño. Finalmente, ante la frialdad y desinterés de Louis hacia Armand, éste decide irse para siempre. Es así como termina la narración del vampiro Louis, una historia de 200 años conviviendo con la inmortalidad, el dolor y el sufrimiento que supuso debatirse entre el bien y la muerte. El entrevistador, sin embargo, viendo solo los increíbles poderes de un vampiro, le pide ser convertido en uno. Louis se molesta un tanto con el chico, lo ataca, y aunque desangrado, lo deja con vida para desaparecer después sin dejar rastro.
Al despertar del ataque, el entrevistador recuerda las pistas que lo pudieran llevar a la casa de Lestat y se dirige en su búsqueda.
Como pueden leer la historia es muy cautivadora ya lleva años publicada, pero ténganlo por seguro nunca pasara de moda, espero este escrito les allá despertado el interés en mi lo hiso.
Les mando a todos un cordial saludo.


Escrito por WILSON CAMILO GONZALEZ FUENTES

                   Camilo.bloggero